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RABIA

Qué es y cómo se contagia esta enfermedad. Tipos de rabia. Sus síntomas en las mascotas y sus consecuencias en las personas. Cómo actuar ante una mordedura, cuidados posteriores de la persona agredida y control veterinario del animal agresor. ¿Está erradicada en nuestro país? Control y medidas de prevención. Vacunas.

¿Qué es la rabia?
Es una enfermedad infecciosa producida por un virus y que afecta tanto a los perros como a los gatos, pero que también se transmite a otros animales domésticos como vacas, ovejas, cabras, cerdos y caballos y a muchas especies silvestres. La rabia se conoce también con los nombres de hidrofobia o lisa. Es de distribución mundial y se presenta en todos los continentes, excepto Oceanía, aunque en la actualidad existen varios países que están declarados libres de la infección, como Chile y Uruguay, los únicos de Sudamérica que tienen este estatus sanitario.

¿Puede contagiarse a las personas?
Sí, la rabia es considerada una zoonosis ya que puede transmitirse de los animales, fundamentalmente el perro, al hombre. Se calcula que cada año esta enfermedad causa la muerte de más de 40 mil seres humanos en todo el mundo, mientras que unas 10 millones de personas reciben tratamiento médico luego de tener contacto con animales sospechosos de poseer el virus rábico. Si bien en nuestro país hubo situaciones de gravedad, como las que se produjeron en 1976 donde se detectaron casi 5 mil casos de rabia animal y más de 15 casos humanos. Tenemos que tener en cuenta que los 20 años sin rabia en la Provincia de Buenos Aires no significan que la enfermedad está erradicada y tenemos que estar alerta. Ha habido un brote en la ciudad de Salta, donde hay al menos 11 casos confirmados de rabia en perros, esto se da a poco más de un año de los casos que se registraron en Jujuy.

¿Como se produce el contagio?
En el hombre, la principal forma de contagio es a partir del contacto con la saliva de un perro o gato infectado. Cuando el virus de la rabia llega a su máxima concentración en la sangre de estas mascotas (pocos días antes de su muerte) invade las glándulas salivales y por lo tanto su saliva se transforma en la fuente de infección de la enfermedad hacia otros animales o eventualmente las personas.

¿Un animal aparentemente sano puede contagiar la rabia?
Sí. Es muy importante tener presente que el virus de la rabia puede eliminarse por la saliva de un perro o gato infectado, y por lo tanto contagiar, hasta diez días antes de que este animal comience a manifestar signos visibles de la enfermedad.

¿El perro y el gato son los únicos animales que pueden transmitir la rabia al hombre?
No. Aunque el perro es la especie animal que con mayor frecuencia trasmite la rabia a las personas, seguido de lejos por el gato, existen casos de contagio de este virus a partir de la mordedura de otros animales, en particular silvestres, entre ellos los murciélagos.

¿El contagio ocurre sólo a través de la mordedura de un perro/gato rabioso ?
No, esta enfermedad también puede transmitirse por arañazos, en particular en el caso de gatos rabiosos. Otra forma potencial de contagio es a partir del contacto directo de la saliva de un animal rabioso con cualquier herida en la piel de una persona, lo que permite la penetración del virus (si la piel está sana no puede ingresar).

¿Existen varios tipos de rabia?
Sí, se pueden considerar distintos tipos de esta enfermedad según el criterio técnico (epidemiológico) que se tome en cuenta para clasificarla. Uno de ellos la distingue en rabia urbana y selvática. Como su nombre lo indica, la primera está asociada con los casos que ocurren en las ciudades provocados, en primer lugar, por mordeduras de perros rabiosos y, en menor medida, de gatos infectados. La rabia urbana es la que se contagia con mayor frecuencia a las personas y es la más importante en nuestro país y Latinoamérica.
La selvática o salvaje ocurre en zonas rurales, bosques o selvas y aquí los principales animales involucrados en la transmisión del virus son especies silvestres como los zorros, zorrinos, mapaches, lobos y coatíes, entre otros. Esto es un problema en países de Norteamérica y en Europa
A esta clasificación algunos investigadores le suman un tercer tipo de rabia que es la desmodina, donde los agentes transmisores son murciélagos de tres especies que se alimentan con sangre (hematófagos). Este último tipo afecta principalmente al ganado vacuno produciendo la llamada rabia paresiante, debido a que provoca parálisis incompleta de las patas traseras, una de las manifestaciones con la que habitualmente comienza la enfermedad en estos animales. En menor medida, la rabia paresiante se manifiesta en caballos, ovejas y esporádicamente a las personas. En nuestro país este tipo de rabia tiene mayor impacto sobre la hacienda bovina en las provincias de la región norte aunque en el territorio bonaerense se denuncian periódicamente casos de rabia en murciélagos. En el 2002 se comunicó un caso de rabia transmitida por murciélago en un gato no vacunado de una zona rural del partido de Chascomús.
En nuestro país, los casos humanos de rabia producidos en la última década se debieron a ataques de vampiros y ocurrieron en las provincias del norte, donde se encuentra el hábitat de esos quirópteros. Estos hechos deberían tenerse en cuenta en la educación para la salud que se imparte a profesionales y a la población general.
En los últimos años está ganando terreno otro criterio de clasificación de la rabia que la divide en dos grupos: de ciclo terrestre, que incluye a la urbana y selvática, y de ciclo aéreo, transmitida por murciélagos (no solo los que se alimentan de sangre sino también los que comen insectos) tanto en zonas urbanas como rurales.

¿Cómo reconozco si un perro o gato esta rabioso?
Tanto en los perros como en los gatos la rabia se puede manifestar de dos formas diferentes: una furiosa, o clásica, y otra muda o paralítica. La primera comienza con modificaciones en la conducta del animal infectado, con ladridos roncos (en el caso del perro), mirada desencajada con pupilas dilatadas, pelos erizados en la zona del lomo, excitación y en particular se observa una agresividad marcada. El animal ataca y muerde todo lo que se mueve a su alrededor. Tiende a deambular y escapa del lugar donde vive desplazándose con una marcha incoordinada. Presenta dificultad para tragar su saliva, la que adquiere un aspecto espumoso, se acumula en la boca y escurre de la misma (“babea”). A medida que avanzan los daños cerebrales la mascota acentúa la incoordinación en su marcha, con caídas reiteradas y finalmente parálisis y muerte. Esta es la forma más frecuente de presentación de la rabia en los gatos donde también se observa un aumento de su agresividad, pudiendo causar graves daños a las personas por mordeduras y/o arañazos.
En la forma paralítica o muda de la rabia, el perro comienza con alteraciones de su comportamiento normal pero en este caso suele mantenerse quieto, retraído y echado en un lugar oscuro y apartado, no ladran, tienen el pelo erizado, los ojos con las pupilas dilatadas y desviados de sus ejes normales (“bizcos” hacia fuera) lo que le da una mirada obnubilada característica. Presenta parálisis de los músculos de la faringe y de los masticadores lo que le produce la caída de la mandíbula. Como su boca queda abierta en forma permanente la saliva le escurre por las comisuras y la lengua queda afuera. A veces el animal puede manifestar una especie de ahogo que lleva a su dueño a creer que se atragantó con un cuerpo extraño y le mete la mano en la boca intentando socorrerlo. Esta acción lo expone seriamente al contagio de la enfermedad. Al progresar la parálisis, el perro queda postrado y finalmente muere.
Tanto la rabia paralítica como la muda son igualmente peligrosas para el hombre. En ambos casos todos los síntomas del cuadro de la enfermedad, desde el comienzo hasta la muerte del animal, duran entre 3 a 5 días.

¿Cómo afecta el virus de la rabia a la salud de una persona?
Una vez que penetra en el organismo de una persona mordida, el virus de la rabia comienza a avanzar por los nervios periféricos que inervan la zona lesionada dirigiéndose hacia el sistema nervioso central (cerebro). Se desplaza a una velocidad máxima de 3 milímetros por hora. Al llegar al cerebro ingresa a las células nerviosas o neuronas donde se multiplica provocando una inflamación de este órgano (encefalitis) con degeneración de las neuronas. Estos daños celulares son irreversibles y una vez que se manifiestan las primeras alteraciones nerviosas la enfermedad ya no tiene cura y progresa hasta causar la muerte del paciente por paro respiratorio. Esto sucede entre los 4 a 7 días luego de la aparición de los primeros síntomas si no se administra un tratamiento intensivo.

¿Cuánto tardan en aparecer los primeros sintomas de rabia en una persona mordida?
El período de incubación de esta enfermedad generalmente es de 1 a 3 meses pudiendo pasar hasta más de un año antes de que una persona agredida por un perro rabioso comience a manifestar síntomas de la enfermedad. Este periodo se acorta cuando la herida está localizada en una zona del cuerpo descubierta, cercana a la cabeza y por donde pasan gran cantidad de nervios. La cantidad de virus introducido con la mordedura y la ausencia de tratamiento inmediato, también condicionan el tiempo de aparición de los primeros síntomas.

¿Toda mordedura tiene el mismo riesgo?
No. La zona del cuerpo mordida tiene mucha importancia desde el punto de vista del tratamiento de la persona afectada ya que condiciona el tiempo que tardará el virus en llegar a su cerebro y, por lo tanto, limita el plazo disponible para tomar acciones que salven su vida. La situación es crítica si la mordedura se produce en el cuello o la cara, como lamentablemente sucede en la mayoría de las veces cuando un perro ataca a un niño ya que estas partes están casi a la misma altura de la boca del animal.

¿Cómo se debe actuar ante la mordedura de un perro o de un gato?
Limpieza de la herida
En primer lugar hay que realizar la limpieza de la herida inmediatamente. Para eso se debe lavar en forma intensa la zona afectada con agua y jabón o detergente (pero nunca juntos) durante 15 minutos y enjuagar al “chorro” de la canilla hasta eliminar el resto del jabón. Este tratamiento local reduce la cantidad de virus rábico en la herida. Luego debe concurrir a un centro médico para realizar un tratamiento más profundo.

Control antirrábico
Una vez resuelta la curación de la herida debe dirigirse cuanto antes, al centro antirrábico más cercano a su domicilio para realizar los controles pertinentes.
Los pasos siguientes dependerán de si se dispone o no del animal agresor para someterlo a estudio.
En el primer caso, y aunque el animal haya sido vacunado contra la rabia en el último año y parezca sano, debe realizársele un control veterinario durante 10 días para verificar si durante ese plazo no presenta síntomas de la enfermedad. Este seguimiento puede realizarse internando al animal en un centro antirrábico municipal o aislándolo en un sector de la casa de su propietario y recibiendo la visita cada 48 horas de un médico veterinario particular, autorizado por un organismo sanitario oficial, que certifica el estado de salud del animal e informa al centro antirrábico zonal sobre la marcha del caso. Si al cabo de los 10 días el animal no presenta síntomas, no existen riesgos de presencia del virus rábico ni para la persona agredida ni para ese animal. Una situación particular se plantea si la herida fue producida en el cuello o la cara de una persona, debido a la cercanía de la lesión con el sistema nervioso central (el virus rábico se desplaza hacia el cerebro). En este caso, una espera de 10 días puede dar mucho tiempo de ventaja para el desplazamiento del virus rábico, si es que está en el organismo de la persona mordida. Por lo tanto se le aplican 3 dosis preventivas de vacuna antirrábica para uso humano. Si al cuarto día el animal en estudio no presenta síntomas se suspende el tratamiento y se espera a completar los 10 días de observación de rutina. Si permanece sano al cabo de esos 10 días, el tratamiento no se re-inicia.
Por el contrario, si el animal manifiesta signos de la enfermedad durante el periodo de control, la persona agredida debe someterse a un plan completo de vacunación antirrábica, para uso humano, que consiste en la aplicación de 7 dosis cada 24 horas y dos dosis más de refuerzo, una a los 15 y otra a los 30 días.
En el caso que no pueda disponerse del animal agresor, la persona mordida directamente debe realizar el tratamiento completo como si el virus rábico estuviera presente. Si el animal murió, o lo mataron, debe comenzar preventivamente el tratamiento hasta que se confirme o no el diagnóstico de rabia mediante análisis del cerebro de esa mascota.

¿Por qué si mi mascota muerde a una persona, pero tiene su vacunación antirrabica vigente, debe someterse también a un control por diez días?
Es verdad que, en teoría, un perro o un gato con su vacuna antirrábica vigente (un año) no debería ofrecer riesgo de tener esta enfermedad. Pero existe una serie de factores, ajenos a la calidad de la vacuna, que pueden modificar su eficacia e incluso anular su efecto protector contra el virus rábico. Algunos de ellos son: la interrupción accidental de la cadena de frío que conserva a este material biológico; la aplicación inadecuada de la vacuna y la menor respuesta del sistema inmunológico de un animal por factores orgánicos propios de esa mascota, entre otros.
Ante esta posibilidad de falla, que es pequeña pero existe, en la protección de un animal mediante su vacunación antirrábica, se establece como rutina que toda mascota, vacunada o no, que muerde a una persona debe someterse a control veterinario durante 10 días.

¿Cuáles son las medidas de prevención recomendadas?
Fundamentalmente dos: la vacunación de perros y gatos, según el esquema recomendado por un médico veterinario, y la tenencia responsable de las mascotas, evitando su permanencia en la calle y observando el manejo sanitario adecuado según el asesoramiento profesional. El abandono de mascotas en la vía pública que realizan algunas personas desaprensivas es una conducta repudiable que, además de demostrar insensibilidad humana, aumenta los riesgos sanitarios de transmisión de distintas enfermedades infecciosas y zoonóticas, entre ellas la rabia.

 

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