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Pulgas

Qué son y qué daños provocan a las mascotas. Cómo se contagian. Alergia por picadura de pulgas. Prevención, control y tratamiento del parásito.

¿Qué son las pulgas?
Son insectos pequeños, pueden llegar a medir hasta unos 3, 5 milímetros de largo, de color marrón-rojizo, que tienen el cuerpo aplanado lateralmente (como achatado desde los costados), atributo que favorece su desplazamiento entre el pelaje de las mascotas. Constituyen uno de los parásitos externos más frecuentes tanto de los perros como los gatos. Si bien no tienen alas, los ejemplares adultos cuentan con un par de poderosas patas traseras que les permiten saltar hasta casi cien veces por encima de su altura y subirse con facilidad sobre los animales para alimentarse de ellos. Su aparato bucal está especialmente adaptado para picar y succionar la sangre de perros, gatos y otros mamíferos, incluso el hombre. Las hembras adultas pueden succionar un volumen de este líquido que supera hasta 20 veces la capacidad de su estómago. Esto es posible porque, al mismo tiempo que extraen la sangre del animal, producen grandes cantidades de materia fecal, parcialmente digerida, que sirve de alimento para las formas inmaduras, o larvas, de este parásito.
Existen más de dos mil especies de pulgas en todo el mundo pero, sin dudas, la de mayor importancia para las animales de compañía es la llamada pulga del gato que, a pesar de su nombre, también ataca a los perros, a otros animales y a las personas.
El ciclo biológico de la pulga consta de cuatro estadios de maduración: huevo, larva, pupa y adulto. De todos ellos, solo la forma adulta parasita a los animales. El resto del ciclo se desarrolla en el medio, en sitios reparados del sol y las corrientes de aire, donde encuentra el alimento, abrigo y humedad necesarios para su crecimiento. Tanto la duración del ciclo de vida de la pulga, que es de unas tres a cuatro semanas, como su supervivencia están fuertemente influenciadas por factores ambientales. Las condiciones ideales para el desarrollo y la reproducción de la pulga están dadas por la combinación de temperatura y humedad relativa elevadas (28º C y 80 %, respectivamente). Por esta razón, aunque deba controlarse a este insecto durante todo el año, es conveniente intensificar esta tarea durante los meses de la primavera y el verano, momento en que se incrementa su actividad reproductiva.

¿Qué daños le ocasiona al animal?
Las picaduras de pulgas provocan lesiones inflamatorias sobre la piel de las mascotas que ocasionan picazón (prurito), inquietud y un desmejoramiento de su estado general. El desplazamiento de estos insectos entre el pelaje de los perros o gatos también provoca comezón y molestias constantes. Debido a la pérdida de sangre producto de la alimentación de las pulgas, los animales parasitados pueden presentar anemia y, en casos severos, llegar incluso a morir.
Además de estos daños directos, las pulgas también participan como hospedadores intermediarios en la transmisión de ciertas enfermedades que afectan tanto a las mascotas como al hombre. Entre las enfermedades más importantes de los animales de compañía que pueden contagiarse a través de las pulgas caben mencionar dos que están relacionadas con parásitos: uno de ellos es intestinal, el Dipylidium caninum y el otro se lo encuentra en la sangre, la Haemobartonella felis productora de la Anemia Infecciosa Felina.

¿Qué es la alergia por picadura de pulgas?
En algunos perros y gatos, el contacto con la saliva de las pulgas desencadena una reacción alérgica, que produce mucha picazón y, como consecuencia del rascado intenso, el lamido y el mordisqueo del propio animal sobre su cuerpo se presentan lesiones inflamatorias típicas sobre la piel (dermatitis) y pérdida de pelo.
Este proceso se desarrolla porque, al alimentarse, las pulgas no solo chupan la sangre del animal sino que también dejan su saliva, que contiene sustancias que le provocan irritación y, en algunos casos, una respuesta alérgica por parte del organismo.
Las mascotas con alergia a la saliva de las pulgas presentan lesiones en la piel que están localizados, fundamentalmente, sobre la parte posterior del lomo, cerca de la base de la cola (formando un área de depilación que semeja una cuña), en la cara posterior de los muslos, la parte inferior del abdomen y en la región inguinal. Además de provocar dermatitis, la alergia por picadura de pulgas también potencia los síntomas de otras enfermedades alérgicas coexistentes. Como consecuencia de este trastorno, la piel del animal se muestra seca y escamosa. Es frecuente que estas lesiones se contaminen con bacterias lo que provoca que el animal despida un olor particular.
La dermatitis alérgica por pulgas constituye el hallazgo más frecuente en la dermatología veterinaria en todo el mundo. Por su parte, la hipersensibilidad a la saliva de este insecto es posiblemente el principal problema de salud pública asociado con la tenencia de mascotas.

¿Cómo se contagian los animales?
La principal forma de contagio es a partir del contacto directo de un perro o gato con otro animal parasitado o con los sitios donde las pulgas diseminan sus huevos y crecen las formas inmaduras hasta llegar a adultos. Luego de aparearse, las hembras depositan los huevos, de color blanquecino, sobre el pelaje de las mascotas. Al cabo de toda su vida, alrededor de unos 100 días, una sola pulga puede depositar más de 2 mil huevos. Aunque la puesta de huevos ocurre sobre las mascotas, estos caen rápidamente al suelo debido a que no se adhieren a su pelaje. Por esta razón, los huevos de pulga se pueden encontrar en cualquier lugar al que tenga acceso una mascota infestada con este parásito.
No obstante, se los encuentra en mayor cantidad en el área donde los perros o gatos descansan o duermen. Otros lugares predilectos por las pulgas son las alfombras, los muebles tapizados, los zócalos y cualquier hendidura en el piso o pared que ofrezca las condiciones adecuadas de temperatura y humedad para su crecimiento. En estos sitios se desarrolla el resto del ciclo de maduración de la pulga hasta llegar nuevamente a adulto, momento en que salta sobre una mascota para comenzar a alimentarse de su sangre y reproducirse.
Para reconocer cuándo se acerca a ellas una potencial fuente de alimentos a quien subirse, sea una mascota o una persona, las pulgas responden a ciertos estímulos físicos, como la vibración producida, por ejemplo, por los pasos de un individuo al transitar sobre una alfombra o un piso de madera. En estos casos las pulgas “se activan” y comienzan a saltar sobre la piel del animal que pase a su alrededor o sobre los pies y piernas de las personas.

¿Cómo puedo reconocer si mi mascota tiene pulgas?
El principal signo que indica la presencia de pulgas en el animal es el rascado frecuente debido a la picazón o prurito ocasionado por las picaduras del insecto. Esta conducta suele acompañarse de lamido y de un mordisqueo casi compulsivo entre sus pelos en las zonas del cuerpo donde presenta comezón. Debido a las molestias que provocan las picaduras de pulgas, la mascota se muestra muy inquieta y, en algunos casos, llega a producirse a sí misma lesiones severas en la piel por la acción mecánica del rascado y las mordeduras. Si bien la visualización de las pulgas escondidas dentro del pelaje del animal puede ser una tarea dificultosa para el propietario, existen evidencias indirectas de la presencia del parásito. La principal es el hallazgo entre los pelos del perro o gato de pequeñas pelotitas de color marrón rojizo o también hélices de mayor tamaño. Se trata de la materia fecal de las pulgas constituida por restos desecados de sangre parcialmente digerida. También es frecuente encontrar pequeños puntitos rojos sobre la piel de la mascota que corresponden a las lesiones producidas por las picaduras de estos insectos.

¿Cuál es la mejor forma de controlar las pulgas?
Para tener éxito en el control de las pulgas es imprescindible encarar la lucha contra ellas tanto sobre las mascotas como en el ambiente donde habitualmente se encuentran los animales, ya que en esos lugares también se localizan la mayoría de los parásitos. El propietario de una mascota debe tener presente que el número de pulgas adultas que pueda ver sobre su animal representa solo la “punta del iceberg” de esta parasitosis. Se estima que de la población total de pulgas que pueda haber en un hogar, apenas el 5 por ciento de ellas camina sobre el pelaje de la mascota, mientras que el 95 por ciento de los parásitos restantes se encuentran en distintos sitios de la casa y no se los puede ver.
Para combatir tanto las pulgas adultas que pudieran estar sobre perros o gatos y los otros estadíos del parásito que se encuentran en el ambiente, la manera más efectiva y segura consiste en la aplicación sobre la piel del animal de la pipeta verde (FRONTLINE® Plus), la única que no sólo actúa sobre los insectos que están en la mascota sino también en el ambiente. FRONTLINE Plus mata a estos insectos en apenas 24 horas. Además es efectivo contra garrapatas y piojos. Si en un hogar hay más de un perro o gato, debe aplicarse FRONTLINE Plus a todos, aunque solamente uno evidencie tener pulgas. Debido al mecanismo de acción de este producto, que actúa bloqueando un proceso metabólico vital que es específico de los insectos y ácaros (garrapatas), su uso prácticamente no representa ningún riesgo para la salud de las mascotas, de hecho se lo puede aplicar tanto sobre cachorros como en hembras en gestación y lactancia. Tampoco resulta tóxico para las personas o el medio ambiente.
Para el manejo preventivo de las pulgas lo más conveniente es aplicar FRONTLINE Plus sobre las mascotas cada dos meses durante todo el año (incluso en invierno). De todas formas, si se pretende lograr el control en lugares con elevada infestación ambiental, o si se están atendiendo animales con dermatitis alérgica causada por la picadura de pulgas, la frecuencia de uso más adecuada es la aplicación mensual. Consulte con su veterinario acerca de la forma correcta de aplicación de FRONTLINE Plus y de la frecuencia de las aplicaciones de refuerzo según cada caso.

 

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